Su inclinación por la escritura se evidencia a los 20 años, cuando colabora con Le Banquet, una revista fundada por los exalumnos del liceo Condorcet. Los que leen sus artículos lo acusan de imitar el estilo de Anatole France y no le auguran un buen futuro en las letras, por seguir obsesionado con los temas banales de la alta sociedad. Era la época en que estaba enamorado de Marie Finaly, la hija de un banquero judío, estaba muy deslumbrado también por la condesa de Chevigné, y conoce al conde Robert de Montesquiou, el poeta homosexual que lo presenta a la alta aristocracia parisina. Entre las relaciones homosexuales que se le atribuyen, se destaca la que tuvo con el joven músico Reynaldo Hahn, un judío de origen venezolano, y con Lucien Daudet, un estudiante de arte, hijo del escritor. Esta presunción de homosexualidad en la relación con este amigo, originó que retara a duelo al periodista que difundió el rumor, y aunque no hubo ninguna situación que lamentar, este acto dejó en la sociedad la certeza del valor del joven Marcel Proust.
Marcel Proust publica su primera obra Los placeres y la vida en 1896. El prólogo lo escribió Anatole France, y en realidad sólo llamó la atención de los amigos más cercanos. Después de esta frustración se dedica a traducir a John Ruskin, con la colaboración de su madre, porque su inglés era limitado. Al mismo tiempo sigue haciendo una vida social activa entre gente de la aristocracia y se apasiona por la música de Wagner y de Debussy. Es la época en que tiene 30 años y los que le rodean, incluyendo a sus padres, opinan que ha desaprovechado su vida, que no se define por nada serio, pues al igual que con las mujeres y con los hombres, solo tiene inestables escarceos con la literatura.
Por los caminos de Swann es la primera parte de En busca del tiempo perdido, y es el inicio, la introducción argumental del resto de esta novela en la que está presente su microcosmos, con los ambientes y personajes que serán comunes. En esta primera parte el autor aborda la infancia del narrador en el pueblo de Combray durante sus vacaciones con los padres, entre abuelos, tía, y servidumbre. Los dos caminos que salen de la casa son opuestos entre sí, y mientras el uno conduce al mundo de la aristocracia, encarnado por la duquesa de Guermantes, de quien el narrador se enamora, el otro lleva al señor Swann y a su esposa e hija, con su vida refinada y mundana. Por el camino de Swann es el primer volumen de la serie comprendida por A la sombra de las muchachas en flor, El mundo de Guermantes, Sodoma y Gomorra, La prisionera, La fugitiva y El tiempo recobrado. En busca del tiempo perdido está considerada como una obra capital del siglo XX, y una de las novelas más innovadoras del género. Por sus páginas desfila la vida del autor y todos los personajes y ambientes con los que se relacionó.
El 18 de noviembre de 1922 murió Marcel Proust después de que se le recrudecieran los ataques de asma y se postrara en cama con una neumonía. Años más tarde aparecieron entre sus papeles la novela inconclusa Jean Santeuil, publicada en 1952, y el relato El indiferente, publicado en 1978. Un retrato veraz de este autor lo hace la escritora Colette en el siguiente texto: "Él era un hombre joven en la misma época en que yo era una mujer joven. Pero no fue en ese tiempo en que pude conocerlo bien. Encontraba a Marcel Proust los miércoles en casa de Madame Arman de Caillavet y me gustaban poco su gran educación, la atención excesiva que dispensaba a sus interlocutores, sobretodo a sus interlocutoras, una atención que marcaba demasiado entre ella y él, la diferencia de edad. Y es que parecía más joven que todos los hombres, más joven que todas las mujeres jóvenes. Con grandes ojeras oscuras y melancólicas, una tez ora ruborosa ora pálida, los ojos ansiosos, la boca cuando callaba, apretada y hermética como para un beso".

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